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viernes, 6 de marzo de 2026

PROGRAMA, PROGRAMA, PROGRAMA

Quienes tenemos varias décadas de memoria electoral, o una cultura política por encima de la media, somos capaces de reconocer sin dudarlo la famosa proclama de “Programa, programa y programa” que Julio Anguita defendió mientras fue coordinador general de Izquierda Unida y del PCE. Su reduplicación le permitía apuntalar el criterio de que los acuerdos políticos o posturas de gobierno debían figurar en el correspondiente programa electoral. Este documento, por lo general, debía suponer un pacto entre el candidato y los ciudadanos.

Sin embargo, en la España actual, estos documentos se redactan de manera que el cumplimiento de ese contrato moral pueda ser alterado, demorado, interpretado o sustituido a conveniencia de la «parte contratante de la primera parte», con la consecuencia de que las medidas adoptadas serán irreconocibles al final de las legislaturas. Todo ello ocurre con la connivencia de los implicados, ya que los partidos políticos hacen esa redacción consciente y los electores somos condescendientes con los incumplimientos.

Por lo general, nuestra manera de votar se limita a elegir la papeleta del color preferido y perpetuar una monolítica opción política. Si bien es cierto que hay gente que cambia de papeleta, tengo mis dudas de que en la mayoría de los casos la decisión vaya más allá de la visceralidad y me temo que no suele provenir de un análisis comparativo y crítico. He de confesar que yo peco algo de lo primero, pero también declaro que soy de los que se leen los programas de los partidos y tomo decisiones en consecuencia.


De este afán instructivo surgió en su momento la iniciativa de comparar en este blog las propuestas electorales relativas a cultura. Si buscáis hay un par de ejemplos de Valladolid y uno de Castilla y León para las elecciones de 2015. Y creo que se ha producido suficientes cambios como para lanzarme a un nuevo examen de la clave cultural para las elecciones inmediatas.

Hay que empezar diciendo que en este 2026 los problemas que encontraba hace once años para consultar los programas han desaparecido prácticamente. No solamente los partidos los publican con más o menos suficiente antelación sino que los difunden profusamente por las redes sociales. Es más, ahora existen iniciativas ciudadanas como Aldea Pucela, una comunidad vecinal online que a día de hoy cuenta con casi 6.000 miembros, que han construido un magnífico comparador de programas electorales en Castilla y León que permite explorar propuestas, comparar por temática o incluso cumplimentar un cuestionario de afinidad. La consulta está provincializada y su información se basa en las principales formaciones que se presentan que hayan publicado oficialmente un programa electoral. Mis felicitaciones a este espacio de encuentro participativo digital por hacerme fácil la búsqueda de las medidas que me interesaban para redactar esta entrada.

Pero no solo he recurrido a esta utilísima herramienta, sino que me he leído la parte cultural de cada programa. A pesar de la disparidad en cuanto a las propuestas y la dificultad para analizarlas me he podido centrar en las del PP, PSOE, VOX, UPL, PODEMOS, SORIA ¡YA! y EN COMÚN.

El concepto de cultura de los partidos es muy dispar. Para empezar, se recurre muchísimo al uso del término cultura en el sentido de conjunto de conocimientos y pauta de comportamiento, sobre todo en aquellos partidos que son, por decirlo de algún modo, más excluyentes; de este modo el vocablo sirve para imponer límites de conducta y determinar el modo en que se concibe una determinada realidad social, lo que acaba condicionando todo el corpus político. Este uso sintomático de la palabra sirve también para estrechar los límites de las propuestas y es significativo cuando se refiere, precisamente, a la propia cultura (entendida como conjunto de modos de vida, costumbres, conocimientos, desarrollo artístico, científico, industrial, etc), ya que sirve para reivindicar tradiciones, espacios, hábitos particulares o manifestaciones patrimoniales muy concretas. En definitiva, la hegemonía cultural también se disputa en el lenguaje y es extensiva a todas las facetas de la vida cotidiana.

Existe también entre los programas un conflicto entre la consideración de la cultura como bien esencial y su apreciación como factor económico. La primera opción, que he defendido aquí en repetidas ocasiones, se expresa de manera evidente en el programa de EN COMÚN al entender la «cultura como derecho y no como negocio» y se intuye en las medidas que proponen PODEMOS y el PSOE, si bien este último pone el pie en ambas orillas al considerarla también un elemento de desarrollo económico. Por su parte, el PP es más dado a incidir en este aspecto de dinamización económica (la última legislatura es prueba de ello al insistir en el binomio cultura-turismo), mientras que los partidos regionalistas optan más por el factor identitario y reivindicativo de la cultura y VOX es más dado a la inmutabilidad de la tradición, más que a la versatilidad del cambio cultural.

En cuanto a medidas generales asistimos a la paulatina desaparición de conceptos bastante superados como el IVA cultural, o el mecenazgo, que han sido sustituidos por las ayudas y/o becas vertebradoras, la ruralidad, la generación de redes, el apoyo a colectivos sensibles, la promoción artística, la accesibilidad y la digitalización. En este cambio de dirección se puede observar una alineación hacia conceptos muy presentes en los Objetivos de Desarrollo Sostenible, pretendiendo quizá colocar a la cultura como un cuarto pilar, a añadir a la economía, a la inclusión social y al medio ambiente. Cada una de las propuestas electorales, a excepción de la de VOX, sigue esta orientación en mayor o menor medida, quizá porque sea inevitable en una sociedad moderna que haya cambios culturales en la educación, la igualdad de género, el consumo sostenible o la justicia.

En resumen, se pueden observar cuatro bloques programáticos, por decirlo de algún modo. El de los partidos de siempre, PSOE-PP, que mantienen una dinámica de décadas, trufada de algunas nuevas ideas y una cierta indolencia anclada en el resultadismo electoral. En línea parecida se encuentran los regionalistas SORIA ¡YA! y UPL, con una dinámica igualmente veterana pero embellecida con folclore. Le sigue el tándem PODEMOS-EN COMÚN, más situados en propuestas que apuestan por políticas culturales actuales pero cuyo atrevimiento puede buscarse en la seguridad que da la falta de expectativa ganadora. Para finalizar, encontramos a VOX con su brío alternativo y marginal, conservacionista y garantista, pero estabulado en una falta de discernimiento entre lo que es cultura y lo que es tradición.

En cuanto a medidas concretas no es este lugar para extenderse. Pero a nadie sorprenderá que la gran batalla y novedad programática de estas elecciones sea la tauromaquia. El resto sobre su promoción lo echan PP y VOX. El primero al manifestar que «merece nuestro reconocimiento y atención, como elemento constitutivo de la cultura española» y concediendo apoyo a las escuelas taurinas, al circuito regional de novilladas y las novilladas a caballo, a la Biblioteca Digital Taurina y el Portal de la Tauromaquia; cierto es que ya lo hace, así que tampoco promete mucho. El segundo, VOX, apuesta también por medidas muy parecidas, eso sí con expresiones algo más imperiosas y contundentes. No decepcionan PODEMOS en este tema, al defender la «exclusión de la tauromaquia del catálogo de patrimonio cultural con el horizonte puesto en su abolición» y la eliminación o redirección de ayudas destinadas a la tauromaquia hacia políticas sociales, culturales y de bienestar animal, ni EN COMÚN al apostar por redefinir la política cultural eliminando subvenciones a la tauromaquia, para destinar estos recursos a «actividades culturales basadas en valores sociales compartidos». Por su parte al PSOE, SORIA ¡YA! y UPL se les ha debido olvidar la tauromaquia porque no figura, o yo no la he visto, en sus programas.

Para acabar, ofrezco una breve relación de mi valoración general de los programas culturales de cada partido, junto a las propuestas que me han parecido más fascinantes y una palabra clave que los define:

  • PP: su programa parece una réplica de la estructura orgánica de la consejería de cultura a la que han antepuesto palabras poco comprometedoras como apoyaremos, fomentaremos, impulsaremos, respaldaremos, favoreceremos, intensificaremos, etc. Vayan a verlo, es una epopeya de sinónimos; 1000 medidas, todas así. Quieren consolidar AR-PA a nivel europeo, lo cual es de celebrar porque ya lo estuvo y se dejó pasar. INMOVILISMO.
  • PSOE: como hemos visto se sitúa en una equidistancia entre el anquilosamiento y el afán de tocar medidas innovadoras, cosa que no suele resultar. Me sugestiona la medida de hacer salas de exposición dependientes de los museos provinciales; me encantará ver si lo consiguen. QUIEROYNOPUEDO.
  • VOX: un aquelarre de toros, coros y danzas, ferias de gastronomía y reposteros. Es un programa nacional que podría trasladarse casi sin retoques a cualquier otra región. Van a fortalecer el vínculo histórico que Castilla y León mantiene con el Museo Militar de Burgos, cuya competencia corresponde al Ministerio de Defensa; más allá de eso, la verdad, tampoco hay mucha propuesta cultural concreta. RÚSTICO.
  • UPL: muy proteccionista, se centra en la recuperación de tradiciones y valores etnográficos, pero la contrapartida es que solamente se preocupan de los leoneses. Sin que esto sea malo, restringe su electorado y manda el mensaje de una cultura excluyente más que integradora. Lo de la creación de sedes regionales de museos nacionales es hacer un bucle al bucle del nacionalismo e imposible de conseguir; miren a ver cuántas se han hecho en los últimos 50 años. SUFICIENCIA.
  • PODEMOS: a priori presenta una buena batería de iniciativas concretas de política cultural, pero en su mayor parte imposibles de conseguir a corto plazo o en una sola legislatura. Me parece un programa muy sensato. La medida que me ha llegado al corazón es la de dotar a los Departamentos de Educación y Acción Cultural de los nueve museos provinciales de partida presupuestaria y personal necesario fijo y en plantilla para que puedan ocuparse del Área de difusión y sus funciones específicas. ENSUEÑO.
  • SORIA ¡YA!: programa muy similar al de UPL muy interesante en cuanto a museos, pero el problema es que la mayoría son estatales y deben recabar el permiso del estado para todo lo que quieren hacer. La idea de que se asuma su competencia es una trampa que nadie parece querer advertir; no creo que llegue, pero todo es posible. AUTOCOMPLACENCIA.
  • EN COMÚN: me parece un poco escaso, si bien las medidas que propone parecen acertadas y destinadas a crear una estructura cultural sólida. La mejor propuesta es la definición de la cultural como derecho. Dicen expresamente que suprimirán la Fundación Siglo; ¡olé tus…! CALZÓNQUITAO.

Diógenes Laercio expresó que «La cultura es un adorno en la prosperidad y un refugio en la adversidad». A las próximas elecciones ¿iremos adornados o seremos refugiados?

jueves, 17 de noviembre de 2016

Bitácoras de AR&PA 2016


En ocasiones tienes la oportunidad de abordar proyectos que te atraen y que piensas que podrían suponer un pequeño progreso para el entorno inmediato en que desarrollas tu vida profesional.

La reunión de blogueros que celebramos el otro día en el marco de la Bienal AR&PA 2016 es uno de estos casos. Ya es frecuente que los blogueros sean invitados a eventos culturales con el objetivo de replicar su difusión (si queréis conocer algunas experiencias os lo cuenta Clara Merín). También existen ejemplos de experiencias editoriales colaborativas, acompañadas o no de foros de participación (ARCO Bloggers). No cabe sino agradecer a los que nos precedieron la puesta en marcha de experiencias de este tipo y su generosidad al dar difusión de las mismas.

Consuelo (Mariché) Escribano (@consuelosescriba) y yo mismo (@jl_hoyas) quisimos incorporar esta práctica, cuyo éxito se ha comprobado, durante la celebración de la Bienal. El propósito publicado en la convocatoria era el "encuentro con especialistas relacionados con la protección y transmisión del patrimonio cultural a través de canales 2.0 […] por la importancia que empiezan a asumir las bitácoras personales o profesionales a la hora de utilizar dinámicas de comunicación y participación en la red, y por su potencial como herramientas de conocimiento y activación del patrimonio cultural”. Añadamos que los perfiles de los blog seleccionados siguen diversas ópticas como las ciencias sociales, la educación, los jóvenes, la perspectiva de género, los viajes culturales o las nuevas tecnologías, entre otras.

Un segundo propósito, no menos importante, era el de insertar una pequeña cuña socialmedia en la difusión de labor de conservación y transmisión del patrimonio cultural que realizan las administraciones públicas, en este caso la Junta de Castilla y León, para activar otros canales de participación y colaboración, más dinámicos y posiblemente más frescos.

La respuesta de los participantes ha sido inestimable, tanto por su generosidad al acudir a la convocatoria sin reparos (es justo mencionar que todos han venido a sus propias expensas), como por su capacidad para aportar solidariamente sus conocimientos y por disculpar gentilmente los pequeños errores y desajustes que siempre se producen. También ha sido excelente la confianza que ha depositado en nosotros la organización de la Bienal AR&PA para desarrollar la actividad, un apoyo que se hizo patente con la presencia del Director General de Patrimonio Cultural en la inauguración del encuentro y que ha venido acompañada de una difusión que nunca hubiéramos imaginado; bienvenida sea.

Foto de famila bloguera de @AliciaVillarP para @bienalarpa

En nuestro caso se optó por la celebración de una visita privada en el primer día de la Feria AR&PA y de un encuentro con los blogueros el último día de la misma. Para concretar la dinámica de trabajo señalaré que el encuentro se activó mediante la presentación de cada uno de los blogs, seguida de una breve intervención de los blogueros, para pasar a una participación general, en formato de tertulia, que tuvo interesantes e incluso divertidas aportaciones. El arranque de éstas se facilitó a través de la pregunta ¿sirven vuestros blogs para escuchar y responder, o solamente para transmitir vuestro mensaje?, que dio paso a la pregunta más directa de ¿por qué difundís el patrimonio a través de este canal? La coyuntura vino a enlazar nuevas preguntas y matices que añadir a aquellas, en un delicioso ejercicio de participación, opinión, respeto y grandeza que alargaron la charla durante dos horas. El resumen de lo tratado puede ser el siguiente:
  • No hay un patrón en cuanto al seguimiento que hacen los blogueros de sus entradas. Los hay que saben cuántas personas los visitan junto a otros que no lo miran y que ni les preocupa. Eso sí, todos agradecen la realimentación y atienden quejas y sugerencias; ello les ayuda a mejorar e incluso a orientar sus ediciones. No obstante, alguna opinión externa manifestó la tendencia del bloguero a escribir para sí mismo sin esperar, o incluso desear, que se generen opiniones sobre los trabajos. 
  • El amor por el patrimonio cultural y su difusión parece un sentimiento común, y en muchas ocasiones ha nacido en la infancia gracias a que proceden de familias en que ese sentimiento se ha fomentado. Los blogueros comparten su opinión en una acción sobre todo desinteresada que responde a la necesidad de darla a conocer.
  • Un planteamiento que flotaba continuamente en las intervenciones es el de “educar al lector”. Los blogs tienen una profunda vocación educativa y procuran el uso de instrumentos didácticos e interpretativos, de modo que el seguidor aprenda a mirar el patrimonio cultural, a conservarlo y a transmitirlo. En esta línea se produjeron dos intervenciones del público: la primera para valorar el esfuerzo de los blogs, pero interesándose en alguna manera de certificar la calidad de sus contenidos para su uso educativo y la segunda para apreciar el éxito de la iniciativa “AR&PA en Familia” como medio para infundir el valor del patrimonio cultural en el ciudadano desde edades tempranas.
  • También se estableció debate sobre la conveniencia de contar con prescriptores culturales. Se ofreció la pregunta ¿por qué hay tan pocos famosos que recomienden el disfrute cultural o que hagan publicidad de recursos del patrimonio cultural? ¿No sería positivo que actores, deportistas, políticos…, invitaran a sus seguidores a visitar museos, teatros o bibliotecas? Y (añado yo según mi percepción) ¿por qué los escritores, artistas o actores no recomiendan las actividades culturales más allá de sus propias creaciones o de las que corresponden a su sector?
  • Y la juventud. José Miguel Travieso intervino casi al final para celebrar la mocedad de gran parte de los blogueros convocados. Es una buena noticia que la difusión del patrimonio cultural tenga continuidad en las generaciones que llegan.
Pues bien, hecho el relato, sólo queda repetir mi profundo agradecimiento a los participantes, a los asistentes, y fundamentalmente a Mariché por su capacidad de convocatoria y organización. El éxito de la jornada es sobre todo mérito suyo. Confío en que haya más jornadas como esta y que los blogs culturales vayan adquiriendo más presencia en la programación de eventos de este tipo.

Vuestros comentarios se esperan aquí debajo ;)

martes, 8 de noviembre de 2016

A propósito de AR&PA 2016. ¡Gracias, blogueros!


Ya estamos ante la nueva edición de AR&PA, la X edición de la Bienal de la Restauración y Gestión del Patrimonio que con tan magnífico título se celebra desde 1998. Dieciocho años durante los que hemos crecido profesionalmente, en los que hemos diversificado nuestra visión e interpretación del Patrimonio Cultural, en los que hemos conocido un sinfín de empresas, personas, proyectos, ideas... Algunas de las cuales seguramente se han consolidado en el propósito patrimonial para el que nacieron y otras se habrán quedado en el camino; nadie se acuerda ya de ellas.

Naturalmente ha habido éxitos y fracasos, ilusiones y decepciones, intereses y principios, encuentros y desencuentros, pruebas y demostraciones. Pero lo realmente importante es que ya se han celebrado, una tras otra, hasta diez convocatorias en las que se ha comunicado y debatido el conocimiento, se ha mostrado y evaluado el trabajo de los profesionales del patrimonio, se han dado a conocer valores y manifestaciones culturales desconocidas, se han perfeccionado modelos indispensables para la gestión patrimonial, se han generado redes de intercambio y participación, se ha asistido al alumbramiento de nuevas tecnologías y su generalización, se ha abierto el Patrimonio a la sociedad y a los ciudadanos tanto como a los profesionales, y está en la calle del mismo modo que se encuentra en los laboratorios. Ahora AR&PA es global y compartida. No es de nadie y es de todos.

Y esto ha sucedido aquí cerquita y gracias al esfuerzo de las administraciones públicas y el apoyo y confianza que ha puesto el sector privado en ellas. Y ha sucedido gracias, siempre lo digo, a muchas personas que trabajan cada día de esos intervalos de dos años para que AR&PA sea lo que es.

En mi caso he participado en las dos últimas ediciones con mi humilde contribución, en 2012 a cargo de un stand y en 2014 a cargo de las redes sociales. Y este año me comprometo con un formato que, sin ser novedoso, no tiene antecedentes en AR&PA: me refiero a la reunión de blogueros que hemos llamado “Patrimonio en Red”, una confluencia de especialistas que se caracterizan por difundir sus opiniones mediante blogs, en lo que supone la entrada en la Bienal de nuevas dinámicas de comunicación y participación en la red. Una actividad que tiene el éxito asegurado solamente por la generosidad y disposición de sus participantes y que esperamos que tenga continuidad para futuras convocatorias.

La selección de blogueros es nuestra, de @consueloescriba y @jl_hoyas, a partir de nuestros gustos e intereses personales o profesionales, y en ella se han buscado diversas formas de difundir el patrimonio, tratando de añadir otros puntos de vista y de favorecer el diálogo crítico. ¿Conseguiremos nuestro propósito? Estáis invitados a comprobarlo, os esperamos.

Mientras tanto este post y mi agradecimiento es para 16 blogueras y blogueros.

jueves, 21 de mayo de 2015

Nowhere to run to, baby. Nowhere to hide.


El otro día me asaltó el afán de cotejar los programas electorales relativos a cultura que ofrecen los partidos políticos más importantes que se presentan en Castilla y León y en Valladolid. Ya ven, acostumbrado a votar muchos años por afinidades, odios y sentimientos viscerales parecidos, esta vez decidí comparar lo que cada partido ha propuesto en materia de cultura para los próximos cuatro años. Entiendo que, si ganan, su programa será la base de su acción de gobierno y que si solamente obtienen representación será el asiento de su labor de oposición. No se si el esfuerzo merece la pena, pero al menos servirá como agenda.

¿Creen que ha sido fácil? Pues no demasiado. En primer lugar hay que recabar los programas de cada uno, cosa que en tiempos de Internet podría parecer cosa de minutos. La verdad es que los partidos más tradicionalistas “tradicionales” lo tienen todo muy organizadito. El de mejor acceso es UPyD pues en su web autonómica y en la de la ciudad se encuentran los programas de manera muy rápida. Algo más dificilillo de encontrar ha sido el programa para Castilla y León de PP, PSOE e IU-CyL, y en el caso de las propuestas para Valladolid encontré el inconveniente de que para acceder al programa de los dos grandes partidos había que recurrir a páginas personalizadas para los candidatos (PP y PSOE) y que IU se presenta con Valladolid Toma la Palabra.

Por su parte, también me resultó complejo acceder al programa de PODEMOS: en el caso del programa regional porque hasta el día 14 de mayo no se publicó, y en el caso del programa vallisoletano porque no advertí que se presentan bajo el nombre de Sí se puede. Para acabar, CIUDADANOS: me ha costado un triunfo encontrar el programa deValladolid, lo hice en Facebook y gracias a un comentario como contestación a la queja de otra persona, y el programa autonómico no lo he podido encontrar a fecha de hoy, salvo una propuesta genérica. Como no se molestan en concretar he decidido no valorarla, si bien sigue las líneas generales del resto de partidos.

Lo más divertido fue usar las redes sociales para conseguir la información que no encontraba. Aún estoy esperando que me responda cierto amigo del PSOE al que pregunté por Facebook (si bien entiendo que tiene que estar muy ocupado) y que @PodemosCultura y @PodemoscyL me contesten: cierto es que @Podemos VLL me contestó en menos de 15 minutos y me enlazó sus programas. Bravo por ellos. La cuenta @CsCastillayLeon me contestó también rápidamente “gracias por el interés. Iremos presentando el programa por materias durante la campaña”, cosa que sorprende a 15 días de las elecciones. Volví a insistir el 18 de mayo y...

Así que la pregunta debe ser: ¿tanto os cuesta tener los documentos con fácil acceso, enlazarlos al primer minuto de campaña en vuestras cuentas en redes sociales y fijarlos en el encabezado?


 El siguiente paso fue masticar las propuestas de cada partido. La primera conclusión que saqué fue la de restringir mi análisis solamente a lo que se decía en los museos y a aquellas otras medidas que pudieran afectarles. Me quedo con ganas de hablar de algunas de las otras, pero el trabajo es ingente y hay cuestiones para las que no tengo criterio formado, por lo que prefiero no opinar. Solamente diré que los conceptos estrella son la bajada del IVA cultural, reclamar el 1% o 1’5% cultural y trasladar cuestiones de financiación a una futura regulación del mecenazgo (la eterna asignatura pendiente de los gobiernos de este país). También es un buen recurso el tema de favorecer la creación, a los creadores y a las políticas y a las industrias culturales en general y el de aumentar las sinergias (hágase uso del término o no), así como procurar la sostenibilidad y usar nuevas formas de financiación como el crowdfunding. Asimismo está claro que muchos pretenden revisar las fundaciones o eliminarlas. Todos los partidos abogan por aumentar la transparencia de cuentas y gestión, si bien el PP prefiere usar un sinónimo en “neolengua” con un delicioso “remoción de obstáculos y la garantía de la libertad de acceso y divulgación”.

La conclusión es que los partidos de siempre (PP, PSOE, IU-CyL) son versallescos, floridos y vacuos, y manejan conceptos antiguos. Además imprimen un sesgo liberal a la cultura pues la consideran más un recurso económico que un bien esencial. No digo que no la cultura no genere riqueza, pero tampoco que se primen el negocio y las cuentas de resultados. Quizá en esta concepción esté la mayoría de los problemas de los últimos años. También observo que sus propuestas y discursos, sobre todo en el PP, son planas y agotadas. Hace mucho que no se plantean la cuestión de la cultura y no manejan conceptos actuales, y que el PSOE debería echar un vistazo a su izquierda. En este sentido Valladolid Toma la Palabra tiene un programa más avanzado que IU-CyL (¿efecto provocado por EQUO?).

Y los partidos nuevos (Valladolid Toma la Palabra, PODEMOS / Sí se Puede) manejan criterios y conceptos más acordes con corrientes teóricas actuales como la Agenda 21, o los pactos por la cultura: participación, diversidad, polivalencia, identidad, fomento de la creatividad, cultura de proximidad, accesibilidad… Pero su problema es que son más inconcretos y se presiente en ellos una cierta falta de conocimiento de cómo funcionan las administraciones. Por ello su labor se adivina titánica en caso de que consigan representación.

Para finalizar y respecto a los programas de UPyD y CIUDADANOS, no merecen el menor comentario.

En definitiva os explicaré los programas con una analogía futbolística. El PP y PSOE son las viejas glorias que siguen jugando porque tiene contrato y no son fáciles de echar, además controlan el vestuario; solamente aspiran a un buen contrato en la liga de Qatar. IU-CyL es el típico jugador de equipo; juega siempre porque cumple, pero cada año es un poco más mayor. Valladolid Toma la Palabra y PODEMOS son los jugadores de la cantera, con buena técnica pero sin experiencia; están muy verdes y no les dan minutos. UPyD es el jugador que no renovará, quemado por las lesiones y por los jóvenes que le comen terreno; le espera el retiro. Y CIUDADANOS es el fichaje de invierno que no se sabe muy bien para qué vino y que tiene complicado jugar; quizá la próxima temporada. Perdonad el símil futbolero, pero ya sabéis que estoy embrutecido por el fútbol.

Las comparativas (la división en secciones es mía) y algunas de mis valoraciones (que figuran en rojo) en Cultura Castilla y León y en Cultura Valladolid.

Disfruten lo que van a votar.


PD. La boutade de Sí se Puede sobre el Museo del Motor me ha llegado al alma (a los foráneos les recuerdo que en Valladolid está la factoría de Renault). Si se llega a hacer quiero que a la entrada pongan el siguiente vídeo. Al menos bailaremos.



ACTUALIZACIÓN 24/06/2015

Después de un tiempo ha llegado a mis manos el programa autonómico de Ciudadanos para Castilla y León. Nada más que mencionar salvo la pretensión de consolidar la red de museos... Para consolidar algo primero tiene que funcionar.

miércoles, 15 de abril de 2015

Museos de temporada


Los primeros meses de cada cuatro años son época de museos, del mismo modo que hay época de setas o temporada de berros. Si me apuran, podría decir que me parece que también es momento de tarugos, pero eso es una senda por la que es mejor no continuar.

Es habitual ver en la prensa una multiplicación de noticias sobre museos que hablan de inauguraciones, reaperturas, presentación de programaciones, balances, cifras comparativas y, muchos, muchos proyectos de futuro. Todas ellas como anticipo de un inminente paso por las urnas y producto de la avidez del político por exhibir trofeillos culturales y por significar su profunda preocupación por la vida cultural del reducto geográfico por el que culebrea. No faltan siquiera los llamamientos para ayudar a museos en horas bajas, las peticiones de depósitos de fondos o los requerimientos para la colaboración, sobre todo económica; en este caso porque cualquiera sabe que ahora es el mejor momento para el mercadeo. Las más de las noticias son esa suerte de publirreportajes que publican esa prensa cuya publicidad se sufraga con dinero público, y las menos son esas críticas u opiniones que no interesa publicar ni gusta leer, como pasa siempre que se hace notar que el emperador desfila desnudo.

España también sufre por encima de sus posibilidades en materia de museos. No hace mucho Santos Mateos recordaba la frase de Vicent Todolí:  “ningún museo en el planeta -ninguno- gana dinero [...] todos pierden. Y no ganan dinero porque tampoco es su objetivo”. Aceptando la mayor (y sin entrar a detalle y debate), que no tengan como objetivo ganar dinero no es excusa para que lo pierdan o lo despilfarren, sobre todo si lo hacen por mala o nula planificación, por una orgiástica concatenación de planteamientos que parecen no tener padre, pero que a muchos aprovechan. Se trata siempre de proyectos que vienen siempre de arriba abajo, de los que se pergeñan en bares o saraos, y que carecen de la mínima base para proporcionar estabilidad al centro museístico que se pretende crear. Como decían por ahí “a las ocurrencias hay que procurar matarlas de pequeñas, pues si las dejas crecer te acaban devorando”.


Foto tesoro del Museo de Zamora, extraída de http://www.museoscastillayleon.jcyl.es/

Llevo un tiempo observando la casuística en Castilla y León (que, supongo, no difiere mucho de la de otros lugares)  y, a falta de una reflexión más profunda como la que Manel Miró reflejaba acertadamente aquí, la sistematización de una inmensa mayoría de los centros es siempre la misma:
  • La apertura del centro museístico no depende tanto del número de habitantes de la población en la que se asienta como de la existencia de un contenido que, con mayor, menor o inexistente coherencia, justifique el museo. En muchas ocasiones se produce en poblaciones que han perdido pujanza económica por la desaparición de la fuente tradicional de ingresos (actividades agropecuarias, pequeña industria, explotaciones...).
  • Con relación a esto, el contenido que “arma” el proyecto puede ser material o inmaterial; todo vale. Desde la existencia de modos tradicionales de producción (tejidos, alimentos y cántaros variados lo más habitual) hasta la existencia de una colección relacionada directamente con el patrimonio cultural (santos, celebridades de todo pelo y casas donde vivió…), pasando por la disponibilidad de fondos procedentes de un coleccionista (radios, coches antiguos y sus variantes se llevan mucho esta temporada) o de un artista (estos son muy peligrosos por su ególatra insistencia y su ascendencia sobre las autoridades), y sin olvidar los centros de interpretación de algo.
  • El continente será un edificio recuperado o a recuperar: siempre, y digo bien siempre, gracias a fondos públicos europeos (PRODER, FEDER…) y dotado gracias también a más fondos (FSE). No olvidemos fondos regionales, ni provinciales.Una falta crónica de planteamientos museológicos previos, a veces ni siquiera profesionales, resueltos generalmente por empresas no especializadas con museografías más vistosas y pseudotecnológicas que efectivas.
  • Compartición del espacio del museo con otras dependencias municipales (turismo, biblioteca, centro cívico) y actividad cultural acorde.Presentación a la prensa, eso sí, muy cuidada pero muchas veces con escasa repercusión debido a la rápida sustitución de las noticias en los medios digitales. Este impacto menor se intenta corregir mediante la asistencia a todo tipo de convocatorias y ferias turísticas y patrimoniales, o mediante la presencia en las inauguraciones de políticos o famosos de medio pelo.
  • Y lo que es peor y muy común: existencia de presupuesto para la puesta en marcha pero sin estabilidad presupuestaria ni plan de viabilidad, entendido éste como el documento que debe describir los recursos necesarios para poner en marcha el centro museístico, y los costes de producción o mantenimiento de su funcionamiento y fines, así como su rentabilidad social y cultural (art. 22.1 de la Ley de Centros Museísticos de Castilla y León). 

¿Y por qué hay quien llega de manera tan fácil a la conclusión de que hay lo que necesita el pueblo es un museo? Los argumentos son sencillos:
  • El museo supone,en una mediana población, la guinda en la labor cultural de sus responsables políticos. Como institución prestigiosa su creación es incontestable y sirve como elemento propagandístico de primer nivel, tanto de cara a sus conciudadanos como ante los compañeretes del partido.
  • Asimismo, la creación del museo se identifica con la identidad de la población. Se trata de exacerbar una especie de micronacionalismo localista que utiliza al centro como referente de la comunidad, con la intención de aglutinar a la ciudadanía y presentar a los visitantes foráneos los logros pasados y la proyección a la que aspira la colectividad.
  • El centro será un pilar de la recuperación económica de la zona sobre la base de la atracción turística, partiendo de la creación de un recurso patrimonial que genere visitas y, en consecuencia, puestos de trabajo e ingresos económicos. Sin embargo este modelo es muchas veces falaz, pues el recurso inicia su recorrido desde cero y el arranque suele agotar la mayor parte de las fuerzas con las que se contaba. Ni que decir tiene que el número de puestos de trabajo creado es escaso, sin profesionalizar y precario, y que la inyección económica suele ser menor que la prevista. Es más, el museo puede ser capaz de corroer el presupuesto del municipio.
  • El museo acaba demostrando escasa capacidad de atracción, siempre menor de la prevista (museos que esperan 30000 mil visitantes en su primer año de vida venden como exitazo la llegada de apenas 5000 ¿qué esperaban? y dan botes de alegría por un centenar de personas en algún período vacacional). Como mucho añade valor a la oferta cultural de la localidad, pero como su oferta es poco más que el nuevo museo entramos en una espiral que no lleva a buen término. 
  • La aventura no suele tener consecuencias políticas. Los votantes suelen ser benévolos con estas iniciativas pues la localidad adquiere cierta visibilidad, se perciben visitantes y algún impacto económico. Sin embargo, nadie osa auditar los resultados del museo, existe escasa transparencia en la gestión y, cuando existe, se basa en la difusión de noticias cuantitativo/comparativas del número de visitantes en las que se trata a las estadísticas como si fueran indicadores. Lo peor es que a veces se reincide en el error.
Foto By Brocken Inaglory. The image was edited by user:Alvesgaspar (Own work) [GFDL (http://www.gnu.org/copyleft/fdl.html) or CC-BY-SA-3.0 (http://creativecommons.org/licenses/by-sa/3.0/)], via Wikimedia Commons
¿Hay alguna manera de atajar esta burbuja, o de mitigar sus estragos al menos? Veamos:
  • La voluntad de crear un nuevo centro museístico debe partir de una prolongada reflexión sobre su oportunidad y viabilidad que derive en una seria planificación. Para ello es imprescindible la participación de profesionales en la definición de la misión del futuro museo y en la posterior redacción del plan museológico. 
  • Más allá de colaboraciones económicas (no soy partidario de subvenciones) el apoyo de las administraciones autonómicas debería centrarse en colaboraciones técnicas y en el desarrollo de herramientas que permitan una mejora funcional en los centros y su gestión sostenible. 
  • En consonancia con lo anterior cabría demandar una mayor cualificación profesional, bien a partir de la participación de personal capacitado, bien a partir de la mejora del existente gracias a cursos de formación, o bien ambas cosas.
  • Fomento del trabajo bajo criterios de transversalidad y cooperación entre instituciones y centros, y estimulación de una cultura de actuación en red con la generalización de órganos comunes y participación responsable.
  • Transparencia como criterio básico de cualquier actuación. 

Evidentemente hay ejemplos significativos de museos con una trayectoria impecable y, seguramente, son más los museos bien gestionados que cumplen su misión que los proyectos museísticos que fracasan. Sin embargo sospecho que estos últimos son más de los que la sociedad puede permitirse y que si rascamos un poco la superficie encontraremos aún más. No debemos conformarnos con esta situación y para ello seguramente sea bueno iniciar un debate. Eso sí ¿dónde? y ¿quién?

jueves, 13 de junio de 2013

NO OLVIDES QUE EL MUSAC TAMBIÉN ES NUESTRO


Me pide el cuerpo hablar del Musac. También me lo pide la mente, pero como ya se han esparcido y aireado las vísceras de ese museo parece más propio que me deje llevar por las entrañas. Eso sí, con prudencia, que luego se hieren las susceptibilidades y todo se malentiende.


A estas alturas creo que la mejor manera de empezar es desear la mejor de las suertes al nuevo director. Pedir para él fortuna, buen juicio y mucho trabajo, fundamentalmente técnico, que para la cosa política ya están otros.


Decía que va a necesitar una buena dosis de liderazgo y empatía, pues se encuentra con el personal soliviantado: la mayoría de los trabajadores del Musac han decidido revelar la deriva que ha sufrido el centro desde que se abrió en 2005. Al respecto tengo sentimientos encontrados porque como colega de museos me solidarizo con ellos, máxime cuando estoy de acuerdo con muchas de las cosas que expusieron en su comunicado. Sin embargo tiendo a dudar de la oportunidad del anuncio, pues si la deriva era tan poderosa hubiera sido necesario que la hubieran denunciado antes. Bien es cierto que si no lo hubieran expuesto públicamente en este momento no hubieran tenido el impacto que han conseguido, y su expresión de insatisfacción se hubiera perdido en la vorágine mediática que atizó al Musac durante estos días. Pero también es cierto que a partir de ahora les puede ser exigible que la preocupación que han manifestado se reproduzca al menor indicio de repetición de la mala praxis que delatan.


De este modo, sería bueno que el nuevo director contara con ellos con toda confianza, pues si el Musac es grande se debe a ellos en gran parte. ¿O creen que el prestigio alcanzado es un logro individual? Incluso sería aconsejable que el nuevo responsable los protegiera como un escudo, porque desde ahora son vulnerables y están a expensas del recorte inevitable y el reajuste fácil. Así que pido que no se les demonice por su valiente acción, pues ellos han hecho lo que consideraban justo para denunciar ciertas irregularidades; que no es lo mismo que ilegalidades. Parece que algo de razón deben tener pues ese término ha producido un escozor inusitado; incluso da la sensación de que alguien dejó de leer el comunicado justo después de esa palabra.


También tendrá que conseguir que su gestión sea adecuada a la época que soportamos y que su propuesta de programación sea brillante y creíble, personal e independiente, viable,a sí como cultural y socialmente productiva. Y ello porque la sombra de la dimitida directora planeará durante mucho tiempo sobre el Musac para recordarnos que siempre existirá un sustituto. Para algunos será cómplice de una situación poco deseable, para otros una vergüenza para la profesión y para el resto será la persona que el museo necesita. Uno de sus grande restos será que olvidemos que sólo era el tercero/cuarto de la lista o que era el primero de los siguientes. Y no le van a dar margen de error.



Habrá de superar la impecable gestión artística de los antiguos directores (eso sí apoyada por el aplastante poderío del presupuesto), aunque es posible que por comparación lo tenga más fácil en la parte administrativa: no olvidemos que durante su cargo aquellos admitieron una paulatina pérdida de personal y medios o consintieron episodios como el famoso despido de los educadores con el consiguiente perjuicio para el erario y para la actividad educativa del centro. ¿Que no eran los responsables directos de la contratación? Posiblemente, pero al menos debían conocer lo que ocurría y para puestos de alta dirección, bien remunerada, no hubiera estado mal que se hubieran interesado por el asunto. Incluso como ciudadano y contribuyente de Castilla y León me hubiera gustado que hubieran revelado a tiempo las verdaderas razones de su marcha. Lo que en su momento fueron deseos de recuperar la paz o agotamiento, fueron cañas que se tornaron en lanzas y ahora hemos descubierto que se marcharon, eso sí de perfil, por los mismos motivos que la última directora. Lamento que hasta que la dimisionaria, el comité artístico y los trabajadores y antiguos compañeros no se han roto la jeta por el Musac no han sentido la necesidad de explicarnos lo que pasó en aquellos años de esplendor.

A todo ello sumemos un deseo para que nos haga olvidar el culebrón que hemos vivido a costa de la dimisión. Cruce de acusaciones, respuestas “y tu más” estándar, divagaciones sobre si hubo injerencias o no las hubo, cese versus dimisión “paratilacopla”, ataque despiadado de la oposición política, alegatos vacuos y barrocos, una selección del sustituto fulgurante y su exhibición como trofeo ante las Cortes regionales para mostrar decisión... La desafortunada gestión de este episodio me ha hecho sentir vergüenza por ver cómo se arrojaban el museo los unos a los otros. Por asistir a una lucha en la que un espacio de diálogo, de encuentro y participación, de disfrute, servía para realimentar los partidismos y ambiciones que nos han llevado a esta crisis.


Esperemos que el incidente no se haya cerrado en falso y que este nombramiento sea más que un simple parche para esta legislatura a la que le quedan dos años. Pido a quien debe hacerlo que analice cuidadosamente lo sucedido y adopte las decisiones que merece el Musac. Para tomarlas seguramente le sea de utilidad el recién nacido ranking anual que evaluará la transparencia de museos y centros de arte contemporáneo en España y que ha puesto en marcha el Instituto de Arte Contemporáneo. Nos lo deben, el Musac es de sus usuarios y éstos lo somos porque es un servicio público.


¿Alguna propuesta más? A mí se me ocurren un Plan Museológico y un Consejo Rector.


Naturalmente todo es discutible.

lunes, 22 de octubre de 2012

DEL RECORTE A LA CENSURA


El otro día fui objeto de censura. Algo de lo que oí hablar mucho de niño y que creía propio de épocas pretéritas. Últimamente se oye hablar mucho de recortes pero pensaba, ingenuamente, que se referían a otra cosa. ¿Y qué sentí? Indignación, naturalmente, y mucha pesadumbre. No tanto por la mutilación en sí que, sinceramente, no es algo que me haya sorprendido, sino porque se hizo sin consulta previa. Por la alevosía en definitiva.

Últimamente he colaborado con una revista cultural digital que pretende vitalizar el “consumo cultural” en Castilla y León a través de recomendaciones que hacen profesionales de la cultura, aunque no se descarta la participación de otras personas interesadas; por el momento al menos. En el número de septiembre-octubre de 2012 quise recomendar una lectura bien conocida, la trilogía mosquetera de Dumas, porque este verano tuve el antojo de volverla a leer y porque me pareció que podría ser interesante rescatarla del olvido.

En mi relato la idea era explicar que la literatura de siglos pasados es tan entretenida e interesante como algunas novelas actuales de éxito que tienen ambientaciones similares. Asimismo pretendía lanzar un mensaje alegre ante la crisis y animar a la gente para que lea, (aun sabiendo en mi fuero interno que entre crisis, recortes e ivas la gente trata de encontrar la literatura reciente en las bibliotecas públicas. Que para eso están por otra parte).

Pues bien, todo este propósito se vio cercenado en tosca manera por la eliminación de una breve frase de mi texto. Así, sin avisar, sin preguntar, sin darme la oportunidad de que pudiera corregir, matizar, modular, o incluso retirar el texto. Considero que era mi derecho y mi decisión, pero parece ser que las prisas y ciertas cautelas innombrables decidieron por mí. Si me cambiaron hasta el título.

No me extenderé en la cuestión. Lo más fácil es que leas a continuación mi texto, donde he destacado en rojo la frase eliminada para que juzgues por tí mismo. Si tienes deseo morboso puedes ver al tullido en este enlace.

HERRETES

¿Sabes quiénes son Planchet, Grimaud, Mosquetón y Bazin? Si no lo tienes claro seguramente te suenen más sus amos los mosqueteros D'Artagnan, Athos, Porthos y Aramis, e incluso puede que tengas recuerdo de un asunto con unos herretes, una reina, un duque y un cardenal, si bien es cierto que esa no fue su única aventura.

Pertenezco a una generación donde no había televisión durante las mañanas veraniegas, así que algunos dedicábamos ese tiempo a leer con avidez todo lo que caía en nuestras manos. Tampoco teníamos tantas bibliotecas públicas como ahora, pero yo tuve la suerte de disponer de un buen número de libros de la Enciclopedia Pulga, una colección de Ediciones G.P. que mi padre tuvo el buen tino de iniciar y en la que abundaban los clásicos de aventuras. Así que ya tenía bastante trillados a Salgari o Verne cuando cayó en mis manos la trilogía que Alejandro Dumas escribió en 1844. Los tres mosqueteros, Veinte años después y El Vizconde de Bragelonne fueron los libros que señalaron mi infancia con mayor hondura, y son muescas imprescindibles en el marcapáginas de cualquier lector que se precie.

Sé que estamos en crisis y que las bibliotecas no renuevan su fondo bibliográfico en la medida que todos desearíamos, pero no te preocupes si en la biblioteca no han adquirido la última de Alatriste. Acabo de tener el gusto estival de releer estas novelas y te las recomiendo porque en ellas encontrarás, igual que Aramis, “buenos padrinos para un duelo, amigos a toda prueba para un asunto grave y compañeros alegres para una broma”.



viernes, 8 de junio de 2012

AR&PA y #ARPAmuseos


Nunca había participado en una feria desde la posición del expositor. Es interesante e incluso divertido. Creo que he visitado las 8 ediciones celebradas de AR&PA, y esta ha sido la primera vez que lo he hecho desde el otro lado del mostrador. Hasta ahora mis valoraciones sobre esta feria quedaban en el entorno real, físico, pero en el tiempo transcurrido desde la edición anterior mis observaciones han adquirido una dimensión de red social; una perspectiva virtual.

Y esta nueva magnitud requiere “compartir”. Ésta es una palabra generosa en su misma grafía, además de un concepto bello y mágico, que no se desgasta por muchos vaivenes y ataques que le lance la mediocridad. Y esa generosidad me ha provocado un afán de compartir que me ha sido sugerido por personas valiosas, ya sea de manera directa como @prviva o @sabope, o de manera indirecta como Soraya, de @Canalpatrimonio, y que he decidido concretar en este post.

Empezaremos por una breve composición de lugar. AR&PA comenzó en 1998 como un proyecto ferial y congresual de la Diputación de Valladolid que planteaba proporcionar un punto de encuentro para empresas, profesionales, investigadores y ciudadanos en el ámbito de la restauración. Desde el principio pareció tener éxito de convocatoria pues comenzó con buenas cifras tanto de visitantes como de expositores, para más tarde ganar un importante auge a partir de la entrada de la Junta de Castilla y León, como colaboradora en 2002 y como organizadora única desde poco después. Os muestro un gráfico, de elaboración propia, hecho a partir de los enlaces que vienen al final del post, para que os hagáis idea de la evolución numérica. 

Evolución expositores y visitantes en AR&PA

No he podido encontrar, ni creo que existan, datos relativos al volumen de negocio generado por estas ediciones de las ferias, si bien es cierto que en 2010 el punto de interés de congreso internacional que se celebra de forma paralela se centraba en la “Economía del Patrimonio Cultural”. Un congreso en el que todos los asistentes no paraban de mencionar los 100 mil millones de euros que genera la rehabilitación histórica en Europa, o el dato de que la participación de la cultura en la economía española alcanzaba un 10% del PIB, según lo expuesto por el Informe “Innovación en el sector del Patrimonio Histórico” (2010), elaborado por la Fundación COTEC para la Innovación Tecnológica. 

No tengo porqué dudar de esas cifras. Es más, considero que estos informes son muy valiosos para determinar la manera en que la cultura genera desarrollo económico y son, en estos tiempos excesivamente tangibles, el mejor argumento para que los políticos aprecien el trabajo que hacemos los profesionales de la cultura. Con lo que no me conformo es con la mera repetición de cifras de talante periodístico que se limitan a la mera mención del número de visitantes o expositores en la feria, pues considero que vulgarizan la información sobre el sector y le restan valor ante el ciudadano. Y me preocupa más porque las administraciones acaban cayendo en la trampa de la desidia y la opacidad, de la falta de responsabilidad, y acaban proporcionando únicamente un tipo de información meramente cuantitativa, carente de análisis y limitada a la anécdota. En definitiva, y a la vista del gráfico anterior, lo único que me queda claro es que a medida que suben los expositores bajan los visitantes. Y ésto solamente me indica que tanto profesionales como ciudadanos han ido perdiendo interés por visitar la Bienal, en contraposición al número de empresas cuya presencia parece aumentar. Y tampoco parece que el interés por el congreso haya crecido, pues las fuentes hablan de 1000 congresistas en 2002, frente a los 460 de 2008, o los 260 de la presente edición. No figura en el gráfico pero se puede comprobar en los enlaces.

¿Esto quiere decir que AR&PA está muriendo? No necesariamente. Si el número de expositores crece, aumentan las posibilidades de realizar contactos, de conocer nuevas tecnologías, de iniciar relaciones, etc. Además en los últimos años se ha hecho un gran esfuerzo por abrir la feria al ciudadano con los programas “AR&PA en Familia” o “Abierto por AR&PA”, de los que tampoco encuentro cifras por cierto. No obstante, creo que las cifras, así presentadas, son huecas y que debemos exigir análisis más profundos y objetivos, debemos demandar transparencia y responsabilidad y, a partir de ellas, ofrecer colaboración y participación. A mí me interesa, por ejemplo, que se encueste a los expositores y que señalen su valoración sobre la feria y los contactos o negocios que han concretado. Me interesa también que las familias expliquen qué talleres les gustaron, por qué, y qué cambiarían o quitarían. Me gustaría saber cuál es la inversión de la Junta de Castilla y León en AR&PA y la relación proporcional que existe entre aquella y el número de asistentes, o saber cuánto supone el negocio realizado (pero todo bien auditado, no quiero una estimación sin respaldo documental). También sería interesante hacer un seguimiento post feria para analizar qué expositores mantienen su presencia, cuáles desaparecen y los motivos de ambas decisiones. Quiero conocer la procedencia de los visitantes, sus perfiles profesionales, sus motivos para acudir y la forma en que conocen la existencia de la convocatoria ferial, y también si la comparten en redes sociales.

 ¿Estas valoraciones se hacen? No lo sé, pero lo dudo. En cualquier caso opino que, de hacerse, deberían ser de conocimiento público. En fin, creo que hay múltiples maneras de estimar el valor real de la feria AR&PA en términos económicos, sociales o científicos; solamente hay que reflexionar y destinar recursos a interpretar si la inversión realizada produce todos los beneficios posibles, así como los factores de corrección o mejora.


Y tras este “repaso histórico” de la Bienal AR&PA me gustaría abordar mis impresiones personales sobre la última edición, aunque con cierta sazón desde mi punto de vista profesional. Desde luego que asistir a una feria en calidad de expositor es una experiencia que recomiendo. Participar en la preparación del stand y en las actividades, la logística, la asistencia para los días previos a la inauguración, los problemas que surgen y cómo se resuelven, el trato con los visitantes, la relación con otros colaboradores o expositores, y el cierre final..., todo ello ha sido una actividad que ha mejorado mi capacitación y que me ha satisfecho como persona y como técnico. Además la convivencia ha sido excelente y hemos tenido una experiencia que se sale de lo habitual, que escapa de la pesadumbre cotidiana.

Tengo una visión de las primeras ediciones de AR&PA como interesantes eventos donde cultivar relaciones y estar al día de la labor de instituciones y empresas. Casi como ahora, pero con una gran diferencia pues hace años el tamaño de los stands era muchísimo mayor (aunque los expositores eran menos, como hemos visto). En aquellos momentos pasear la feria era como “estar en la calle”, y ello suponía aglomeraciones, atascos y parones pues los 3 ó 4 pabellones que había no eran suficientes para albergarnos a todos. Era común tener que esperar para contemplar un stand, o atorar la entrada a uno de ellos porque algún grupete de conocidos se encontraba a la puerta. Es cierto, los arqueólogos, conservadores, restauradores, etc., íbamos “a encontrarnos” y a contarnos sobre nuestras vidas y trabajos, y eso configuraba una AR&PA esencialmente de convivencia. Aunque sobre todo lo era para los que tenían la suerte de estar invitados a los stands de las empresas constructoras pues, ni qué decir tiene, que en todos ellos había una trastienda donde trasegar comida y bebida en grandes cantidades (¡claro que los restauradores hacían negocio!, perdonad el mal chiste). Eran tiempos de burbuja ¿de champán?

Pero en los últimos años las burbujas perdieron fuerza y con ello perdió fuerza también AR&PA. Ir ahora es como “estar en la plaza”, porque los stands han reducido su tamaño, y espaciado su disposición, hasta crear grandes áreas sin contenido en los dos pabellones con los que ahora se cuenta. El problema es que no son plazas en el sentido de ágoras donde compartir y relacionarse, sino que lo son en el sentido de descampados que te ves obligado a cruzar para llegar a otro destino en una ciudad a medio hacer; no sé si en crecimiento o en despoblamiento. ¿Qué supone ésto? Pues que a veces ni llegues o que pases deprisa. Ni siquiera acampas.

Contra este factor de abandono que, a mi juicio se ha producido en las dos ó tres últimas ediciones, hay que reconocer que los organizadores han reaccionado de manera ágil. Han creado varios programas y contenidos que dinamizan, mejoran o implementan la Bienal y los van corrigiendo a medida que pasan las convocatorias. Uno de ellos es “AR&PA en familia” una excelente forma de incorporar al ciudadano a la labor de conservación y difusión del patrimonio cultural, por la vía de la enseñanza y la implicación y a través del factor de atracción que ejercen los niños. Creo que es una iniciativa excelente que puede crecer y mejorar, sin duda, gracias a una gestión más dinámica de las reservas y mediante la apertura de los talleres no solamente a niños, sino también a adultos y a otros colectivos diversos, y tras una reflexión profunda sobre el objetivo de los talleres porque ¿qué estamos proporcionando? ¿Un entretenimiento puntual para los niños, un reclamo para talleres en otros espacios, o un elemento de sensibilización sobre el aprecio, custodia y difusión del patrimonio cultural? ¿Nos lo hemos planteado? ¡Deberíamos!

Junto a este programa se ha creado “Abierto por AR&PA”, una manera de extender la visita hasta los museos, los grandes olvidados en ediciones anteriores. Naturalmente que ha habido presencia a de centros museísticos, pero siempre me ha dado la impresión de que la feria solamente encontraba su reflejo e interlocución en las grandes rehabilitaciones arquitectónicas, en las restauraciones impactantes de bienes culturales y en la aplastante presencia institucional pública y privada. En esta ocasión ha habido presencia destacada, con su propio stand, de los museos de Castilla y León y ello entiendo que traerá beneficio a los centros en el futuro. Por de pronto si has guardado tu entrada mira esto.

No obstante, esta presencia de museos se decidió recientemente, por lo que no se contaba con la ventaja de poder pensar en un stand y en las actividades a desarrollar, con una antelación de dos años. Este condicionante y la dinámica de presencia en redes sociales en la que estamos trabajando en el Servicio de Museos fueron los motivos por los que decidimos utilizar Twitter y la etiqueta #ARPAmuseos (especialmente creada para el evento) como elemento para compartir, difundir, interactuar, dialogar, opinar y dinamizar. Una vez allí y de manera sobrevenida, todo hay que decirlo, se ofreció la posibilidad de que los visitantes se hicieran fotos con un photocall improvisado e incluso tuvimos la presencia de ánimo de pasear el “corpóreo” por los pabellones y recibimos la sorpresa de que casi todo el mundo estaba dispuesto a posar. Los resultados los podeis ver en este tablón de Pinterest y en él podreis apreciar el éxito de la iniciativa. Para acabar con ésto un consejo: si alguna vez pensáis en hacer lo mismo que nosotros poned a más de una persona a manejar las redes sociales pues una sola persona no da abasto, sobre todo cuando hay que atender a tantos buenos amigos como visitan el stand, o si hay que disfrutar con maravillosas desvirtualizaciones como las de @RodrigoBurgos_, @sabope, @angelvilla2, @luzrasante, @amape26... Lo que quiere decir que si no os atendimos de manera adecuada es porque en ese momento nos debíamos a los followers.


Tiene razón @sabope en su post sobre la escasa difusión de la feria, tanto en internet como en la ciudad. Realmente hay mucho margen de mejora, por ejemplo en la mayor difusión del Portal de AR&PA o en la participación de la feria vía redes sociales. En descargo de esto último debo decir que la existencia de cuentas en redes sociales de la Junta de Castilla y León es un asunto incipiente, pero confío en que cambiará de manera radical para la próxima edición. De hecho yo personalmente he inoculado el virus Twitter en varios compañeros de la organización de AR&PA y me consta que alguno ya se ha contagiado. Actualmente la única cuenta con sentido patrimonial es @museoscastyleon y su propósito solamente toca tangencialmente los intereses que se requieren para el patrimonio cultural. En nuestro caso estamos más cerca de las instituciones museísticas, de sus actividades o del cumplimiento de sus funciones, y la conservación de las colecciones es sólo una de ellas.

Esta escasa difusión es posible que sea una de las razones para el descenso de visitantes, pero en las conversaciones que puede mantener se aportaban algunas más. Naturalmente la crisis es el argumento recurrente y principal, pero el cambio de fechas parece haber tenido una repercusión importante. En otras ocasiones la feria se celebraba en noviembre y en ésta, por razones que desconozco, se ha cambiado al mes de mayo y el resultado es que haya habido que competir con el buen tiempo, con el deporte escolar, con la celebración del Festival de Teatro y Artes de Calle, y hasta con bodas y comuniones. Un dato sí puedo dar: el último día, casi al final de la tarde nos visitó un antiguo compañero quien había comprado entrada, la cual nos mostró. La entrada, numerada, era la 565. Ahí lo dejo.

Como contrapartida a la escasez de público AR&PA ha ido creciendo en el ámbito de la colaboración y difusión científica. En los últimos años se ha potenciado el congreso internacional con gran éxito, pero lo verdaderamente interesante son las Jornadas Técnicas. De este modo, repartidos por la feria, se sitúan pequeños auditorios o salas donde se producen encuentros de profesionales, debates sobre experiencias y presentación de proyectos. En uno de ellos @Canalpatrimonio nos hizo enrojecer hasta la raíz del cabellos por sus halagos al trabajo de @museoscastyleon, y viniendo de ellos creo que podemos estar orgullosos. En fin, creo que estas microconferencias son una de las innovaciones más relevantes y uno de los elementos a potenciar, pues puede aprovecharse mucho los recursos de las TIC como el uso del streaming, inexistente en esta ocasión; aunque seguramente su falta no se deba a poca previsión sino a otros motivos coyunturales.  

Al acabar AR&PA envié el tuit que veis. Estos pocos caracteres (no más de 140) resumen la vivencia personal experimentada y en la que hay halago y crítica. La diatriba se dirige a ciertas actitudes que ví en AR&PA; quien quiera darse por aludido que lo haga. Algunos ni se darán cuenta, o no harán aprecio que al fin y al cabo es la mejor manera de desprecio. Viene todo a colación de stands abandonados, descuidados, atendidos a medias, viene a cuento de ese tipo de soberbia que se nutre de la oportunidad, de la moda, del ventajismo. La soberbia de la cigarra. Por eso digo en mi tuit que agradezco poco a las instituciones, aunque debería haber dicho que agradecía a pocas instituciones. Y luego los cargos, ¡ay!, la mayor parte de los cargos. Ya conocemos a los cargos, con lo que está todo dicho.

Así que para finalizar quiero señalar lo mejor de toda la Bienal AR&PA. ¿Os imagináis qué? Las personas, claro. Como siempre este tipo de eventos fructifica gracias a esfuerzos individuales, generosos y desinteresados, gracias a que mucha gente desborda humanidad y a un afán personalizado de compartir. Mi participación en el evento es una pequeña parte del total, una simple pieza de puzzle que sólo tiene sentido cuando se inserta en un lugar determinado. Por eso tengo que agradecer su trabajo a varios de mis compañeros del Servicio de Museos pues hacen que el mío resulte más fácil (sobre todo a @AliciaVillarP que sacó el stand adelante y tiró de nosotros a cada momento), a las maravillosas azafatas que tuvimos la suerte de conocer (Emma y Carmen), a los vecinos de stand (@MuseoEscultura y @PatioHerreriano sobre todo), a los responsables de los DEAC de los Museos de Ávila, Zamora y fundamentalmente Valladolid (@SilviaAvila5), y a todo el personal de la Dirección General de Patrimonio Cultural que estaba siempre donde hacía falta. Siempre que se celebra AR&PA muchos de ellos trabajan de más y desinteresadamente, cada uno sabiendo lo que debe hacer, cuándo hacerlo y cómo hacerlo. Son admirables.

Emma y Carmen

Y por último una reflexión. La actual situación económica que nos lleva a ajustar el gasto al máximo, que provoca que los stands hayan eliminado prácticamente el personal de atención, que el tradicional folleto haya desaparecido en favor de los códigos QR, que los materiales se reaprovechen o que se usen materiales reciclados..., ¿no nos estará llevando a otro modelo de feria? ¿Estamos ante una transición hacia nuevos patrones? ¿Existirá en el futuro una participación diferente? ¿Una feria virtual?



Para saber sobre distintas ediciones de AR&PA, las que he podido encontrar, podéis mirar en

2002   2004   2006   2008   2010   2012

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