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viernes, 6 de marzo de 2026

PROGRAMA, PROGRAMA, PROGRAMA

Quienes tenemos varias décadas de memoria electoral, o una cultura política por encima de la media, somos capaces de reconocer sin dudarlo la famosa proclama de “Programa, programa y programa” que Julio Anguita defendió mientras fue coordinador general de Izquierda Unida y del PCE. Su reduplicación le permitía apuntalar el criterio de que los acuerdos políticos o posturas de gobierno debían figurar en el correspondiente programa electoral. Este documento, por lo general, debía suponer un pacto entre el candidato y los ciudadanos.

Sin embargo, en la España actual, estos documentos se redactan de manera que el cumplimiento de ese contrato moral pueda ser alterado, demorado, interpretado o sustituido a conveniencia de la «parte contratante de la primera parte», con la consecuencia de que las medidas adoptadas serán irreconocibles al final de las legislaturas. Todo ello ocurre con la connivencia de los implicados, ya que los partidos políticos hacen esa redacción consciente y los electores somos condescendientes con los incumplimientos.

Por lo general, nuestra manera de votar se limita a elegir la papeleta del color preferido y perpetuar una monolítica opción política. Si bien es cierto que hay gente que cambia de papeleta, tengo mis dudas de que en la mayoría de los casos la decisión vaya más allá de la visceralidad y me temo que no suele provenir de un análisis comparativo y crítico. He de confesar que yo peco algo de lo primero, pero también declaro que soy de los que se leen los programas de los partidos y tomo decisiones en consecuencia.


De este afán instructivo surgió en su momento la iniciativa de comparar en este blog las propuestas electorales relativas a cultura. Si buscáis hay un par de ejemplos de Valladolid y uno de Castilla y León para las elecciones de 2015. Y creo que se ha producido suficientes cambios como para lanzarme a un nuevo examen de la clave cultural para las elecciones inmediatas.

Hay que empezar diciendo que en este 2026 los problemas que encontraba hace once años para consultar los programas han desaparecido prácticamente. No solamente los partidos los publican con más o menos suficiente antelación sino que los difunden profusamente por las redes sociales. Es más, ahora existen iniciativas ciudadanas como Aldea Pucela, una comunidad vecinal online que a día de hoy cuenta con casi 6.000 miembros, que han construido un magnífico comparador de programas electorales en Castilla y León que permite explorar propuestas, comparar por temática o incluso cumplimentar un cuestionario de afinidad. La consulta está provincializada y su información se basa en las principales formaciones que se presentan que hayan publicado oficialmente un programa electoral. Mis felicitaciones a este espacio de encuentro participativo digital por hacerme fácil la búsqueda de las medidas que me interesaban para redactar esta entrada.

Pero no solo he recurrido a esta utilísima herramienta, sino que me he leído la parte cultural de cada programa. A pesar de la disparidad en cuanto a las propuestas y la dificultad para analizarlas me he podido centrar en las del PP, PSOE, VOX, UPL, PODEMOS, SORIA ¡YA! y EN COMÚN.

El concepto de cultura de los partidos es muy dispar. Para empezar, se recurre muchísimo al uso del término cultura en el sentido de conjunto de conocimientos y pauta de comportamiento, sobre todo en aquellos partidos que son, por decirlo de algún modo, más excluyentes; de este modo el vocablo sirve para imponer límites de conducta y determinar el modo en que se concibe una determinada realidad social, lo que acaba condicionando todo el corpus político. Este uso sintomático de la palabra sirve también para estrechar los límites de las propuestas y es significativo cuando se refiere, precisamente, a la propia cultura (entendida como conjunto de modos de vida, costumbres, conocimientos, desarrollo artístico, científico, industrial, etc), ya que sirve para reivindicar tradiciones, espacios, hábitos particulares o manifestaciones patrimoniales muy concretas. En definitiva, la hegemonía cultural también se disputa en el lenguaje y es extensiva a todas las facetas de la vida cotidiana.

Existe también entre los programas un conflicto entre la consideración de la cultura como bien esencial y su apreciación como factor económico. La primera opción, que he defendido aquí en repetidas ocasiones, se expresa de manera evidente en el programa de EN COMÚN al entender la «cultura como derecho y no como negocio» y se intuye en las medidas que proponen PODEMOS y el PSOE, si bien este último pone el pie en ambas orillas al considerarla también un elemento de desarrollo económico. Por su parte, el PP es más dado a incidir en este aspecto de dinamización económica (la última legislatura es prueba de ello al insistir en el binomio cultura-turismo), mientras que los partidos regionalistas optan más por el factor identitario y reivindicativo de la cultura y VOX es más dado a la inmutabilidad de la tradición, más que a la versatilidad del cambio cultural.

En cuanto a medidas generales asistimos a la paulatina desaparición de conceptos bastante superados como el IVA cultural, o el mecenazgo, que han sido sustituidos por las ayudas y/o becas vertebradoras, la ruralidad, la generación de redes, el apoyo a colectivos sensibles, la promoción artística, la accesibilidad y la digitalización. En este cambio de dirección se puede observar una alineación hacia conceptos muy presentes en los Objetivos de Desarrollo Sostenible, pretendiendo quizá colocar a la cultura como un cuarto pilar, a añadir a la economía, a la inclusión social y al medio ambiente. Cada una de las propuestas electorales, a excepción de la de VOX, sigue esta orientación en mayor o menor medida, quizá porque sea inevitable en una sociedad moderna que haya cambios culturales en la educación, la igualdad de género, el consumo sostenible o la justicia.

En resumen, se pueden observar cuatro bloques programáticos, por decirlo de algún modo. El de los partidos de siempre, PSOE-PP, que mantienen una dinámica de décadas, trufada de algunas nuevas ideas y una cierta indolencia anclada en el resultadismo electoral. En línea parecida se encuentran los regionalistas SORIA ¡YA! y UPL, con una dinámica igualmente veterana pero embellecida con folclore. Le sigue el tándem PODEMOS-EN COMÚN, más situados en propuestas que apuestan por políticas culturales actuales pero cuyo atrevimiento puede buscarse en la seguridad que da la falta de expectativa ganadora. Para finalizar, encontramos a VOX con su brío alternativo y marginal, conservacionista y garantista, pero estabulado en una falta de discernimiento entre lo que es cultura y lo que es tradición.

En cuanto a medidas concretas no es este lugar para extenderse. Pero a nadie sorprenderá que la gran batalla y novedad programática de estas elecciones sea la tauromaquia. El resto sobre su promoción lo echan PP y VOX. El primero al manifestar que «merece nuestro reconocimiento y atención, como elemento constitutivo de la cultura española» y concediendo apoyo a las escuelas taurinas, al circuito regional de novilladas y las novilladas a caballo, a la Biblioteca Digital Taurina y el Portal de la Tauromaquia; cierto es que ya lo hace, así que tampoco promete mucho. El segundo, VOX, apuesta también por medidas muy parecidas, eso sí con expresiones algo más imperiosas y contundentes. No decepcionan PODEMOS en este tema, al defender la «exclusión de la tauromaquia del catálogo de patrimonio cultural con el horizonte puesto en su abolición» y la eliminación o redirección de ayudas destinadas a la tauromaquia hacia políticas sociales, culturales y de bienestar animal, ni EN COMÚN al apostar por redefinir la política cultural eliminando subvenciones a la tauromaquia, para destinar estos recursos a «actividades culturales basadas en valores sociales compartidos». Por su parte al PSOE, SORIA ¡YA! y UPL se les ha debido olvidar la tauromaquia porque no figura, o yo no la he visto, en sus programas.

Para acabar, ofrezco una breve relación de mi valoración general de los programas culturales de cada partido, junto a las propuestas que me han parecido más fascinantes y una palabra clave que los define:

  • PP: su programa parece una réplica de la estructura orgánica de la consejería de cultura a la que han antepuesto palabras poco comprometedoras como apoyaremos, fomentaremos, impulsaremos, respaldaremos, favoreceremos, intensificaremos, etc. Vayan a verlo, es una epopeya de sinónimos; 1000 medidas, todas así. Quieren consolidar AR-PA a nivel europeo, lo cual es de celebrar porque ya lo estuvo y se dejó pasar. INMOVILISMO.
  • PSOE: como hemos visto se sitúa en una equidistancia entre el anquilosamiento y el afán de tocar medidas innovadoras, cosa que no suele resultar. Me sugestiona la medida de hacer salas de exposición dependientes de los museos provinciales; me encantará ver si lo consiguen. QUIEROYNOPUEDO.
  • VOX: un aquelarre de toros, coros y danzas, ferias de gastronomía y reposteros. Es un programa nacional que podría trasladarse casi sin retoques a cualquier otra región. Van a fortalecer el vínculo histórico que Castilla y León mantiene con el Museo Militar de Burgos, cuya competencia corresponde al Ministerio de Defensa; más allá de eso, la verdad, tampoco hay mucha propuesta cultural concreta. RÚSTICO.
  • UPL: muy proteccionista, se centra en la recuperación de tradiciones y valores etnográficos, pero la contrapartida es que solamente se preocupan de los leoneses. Sin que esto sea malo, restringe su electorado y manda el mensaje de una cultura excluyente más que integradora. Lo de la creación de sedes regionales de museos nacionales es hacer un bucle al bucle del nacionalismo e imposible de conseguir; miren a ver cuántas se han hecho en los últimos 50 años. SUFICIENCIA.
  • PODEMOS: a priori presenta una buena batería de iniciativas concretas de política cultural, pero en su mayor parte imposibles de conseguir a corto plazo o en una sola legislatura. Me parece un programa muy sensato. La medida que me ha llegado al corazón es la de dotar a los Departamentos de Educación y Acción Cultural de los nueve museos provinciales de partida presupuestaria y personal necesario fijo y en plantilla para que puedan ocuparse del Área de difusión y sus funciones específicas. ENSUEÑO.
  • SORIA ¡YA!: programa muy similar al de UPL muy interesante en cuanto a museos, pero el problema es que la mayoría son estatales y deben recabar el permiso del estado para todo lo que quieren hacer. La idea de que se asuma su competencia es una trampa que nadie parece querer advertir; no creo que llegue, pero todo es posible. AUTOCOMPLACENCIA.
  • EN COMÚN: me parece un poco escaso, si bien las medidas que propone parecen acertadas y destinadas a crear una estructura cultural sólida. La mejor propuesta es la definición de la cultural como derecho. Dicen expresamente que suprimirán la Fundación Siglo; ¡olé tus…! CALZÓNQUITAO.

Diógenes Laercio expresó que «La cultura es un adorno en la prosperidad y un refugio en la adversidad». A las próximas elecciones ¿iremos adornados o seremos refugiados?

jueves, 18 de mayo de 2023

VALLADOLID CULTURAL EN CLAVE ELECTORAL

Hace 8 años tuve el arrebato de comparar los programas electorales de los partidos que optaban a gobernar la ciudad de Valladolid. Mi ambicioso propósito era facilitar a los seguidores de este blog una herramienta que sirviera para analizar propuestas desde el punto de vista de la cultura y los museos e iniciar una tradición que aportara perspectiva a través de entradas sucesivas en cada cita electoral y que sirviera, además, como agenda para el seguimiento de la labor de gobierno y de oposición. Pronto me di cuenta de que la empresa no iba a ser fácil por la falta de costumbre de los partidos al dar difusión de los programas y por la escasa arquitectura organizativa y la ambigüedad más o menos generalizada en su redacción. Además, en la siguiente convocatoria se me echaron encima el tiempo y la pereza (quicir procrastinación) y fui yo mismo quien faltó la cita. Vuelvo a ella con la suerte, quien sabe si desgracia, de que el trabajo será más liviano pues en esta ocasión no hay convocatoria para las elecciones autonómicas.

En primer lugar, quiero celebrar que aquellas críticas que hacía en 2015 sobre la falta de difusión de los programas se hayan corregido razonablemente bien. Esta vez voy a analizar los programas de los partidos que actualmente tienen representación en el Ayuntamiento: PSOE, PP, Valladolid Toma la Palabra (que aglutina con las siglas VTLP a Izquierda Unida, Podemos, Equo y Alianza Verde), Ciudadanos y VOX. Pues bien, salvo este último partido, cuyos planteamientos no podremos valorar porque no ha publicado su programa, el resto de los partidos ha colgado sus programas de manera clara y evidente en sus webs en los primeros días de campaña y los ha difundido a través de las redes sociales. Agrada ver que en estos años hemos ganado en transparencia y en respeto a los ciudadanos, sobre todo para aquellos que nos gusta forjar opinión a partir de nuestro propio pensamiento crítico. Aunque solamente sea para afianzar posiciones o buscar críticas en lo opuesto, siempre es de valorar que exista la posibilidad de contrastar opciones.

La primera conclusión que podemos extraer es que hay una marcada contraposición entre los programas de los partidos que componen el equipo de gobierno desde 2015 -PSOE y VTLP-, frente a los de la oposición -PP, Ciudadanos y VOX-. Un somero vistazo a lo publicado nos muestra dos sesgos perceptibles en los programas: el del equipo de concejales actual, dentro de un marco progresista en el que la cultura se concibe como un bien esencial, participativo, espacio creativo de diálogo y debate, aunque bien es cierto que con alguna pincelada economicista. Y el de los munícipes de la bancada opositora, donde predomina la idea de la cultura construida sobre el mercado que busca el retorno económico en cada propuesta y donde prevalece el ocio por encima del disfrute; eso sí con alguna modulación en lo social. A ambos lados encontramos esa permeabilidad entre los bloques identitarios, provocada sobre todo por una contaminación conceptual generalizada que inventa una idea de la cultura como bien de consumo, herramienta al servicio del turismo o arma para la hegemonía cultural; estigmas que, por cierto, tantas veces hemos cuestionado en este blog.

Ejemplo evidente de esta diferenciación de actitudes y aptitudes se observa en las propuestas presentadas para el antiguo Monasterio de Santa Catalina de Siena, adquirido en esta legislatura por el Ayuntamiento y para el que debe haber unos cinco millones de euros de fondos europeos. Por un lado, el PSOE anuncia que lo convertirá en un centro cultural del vino con un hotel con capacidad para 20 habitaciones (pincelada liberal), al que añadirá un centro cívico-deportivo con piscina, gimnasio, un centro de día para mayores y un espacio para ampliar el archivo municipal (marco social); y sin que haya propuesta concreta para este espacio, VTLP, también pone el acento en posiciones de política cultural de avance social, coordinada y cohesionada. Por otro lado, el PP quiere promover un Parador Nacional tematizado en torno al vino y un gran evento bajo el nombre de Valladolid Wine Festival (cultura construida sobre el mercado), mientras que Ciudadanos habla de un espacio multiusos (modulación social).


Iglesia en Valladolid from Valladolid, España - Monasterio Santa Catalina de Siena. CC BY-SA 2.0. Created: 20 April 2018

Aquí debo decir que el proyecto para Santa Catalina de Siena es una oportunidad única para la cultura vallisoletana al disponer un espacio de más de 10.000 m2 en el centro de la ciudad. La verdad es que lo que se está anunciando parece ilusionante al combinar los usos públicos culturales y socio-deportivos junto a los usos de explotación turística y comercial, si bien chirría un poco lo de la piscina que, por otro lado, es un recurso que no existe en esta área urbana y que al parecer es muy demandado. Lo que echo de menos es que no se cree un centro museístico y es algo que asombrará en mí, poco dado a fomentar y jalear la creación inconsciente de museos. Pero creo que sería un lugar único para un museo de la ciudad, del que carece Valladolid y que no suple el recientemente creado Centro Marcelina Poncela, porque permitiría dar muestra digna a un sinfín de colecciones repartidas por otras instituciones, además de poder acoger depósitos y donaciones de particulares, y que podría articular una propuesta museística vallisoletana notable a partir de un eje constituido por el Museo Patio Herreriano, el Museo de Valladolid, el Museo Nacional de Escultura y este futurible museo, en un enclave privilegiado del casco histórico pues prácticamente todos ellos se encuentran dentro de la primera cerca medieval.

Y volviendo a análisis electoral es un poco descorazonador comprobar que, más allá de la orientación que adopta cada partido, se comprueba una diferencia determinante de esfuerzos a la hora de trabajar en los programas. Quien se tome la molestia de examinar todos los documentos verá que los del PSOE y VTLP se asientan en la confianza que da una trayectoria consolidada durante ocho años, trabajada y meditada, lo que le permite contar con una perspectiva que los lleva a presentar propuestas a futuro muy concretas y factibles y que, quizá por un proceso simbiótico, encuentra puntos de complicidad y trazos comunes; algo que deviene en unos programas precisos y ambiciosos. Por su parte, los documentos del PP y Ciudadanos se manifiestan como el resultado de una falta de bagaje reciente, a rebufo de los triunfos de sus contrarios y que muchas veces parecen ser una versión propia de lo que los otros han propuesto o el puro resultado de la idea sobrevenida, carente de reflexión y excesiva en la ocurrencia. Y lo inquietante no es eso, que podríais decirme que esta valoración es fruto de la subjetividad, sino que lo que de verdad alarma es que esta diferencia de esfuerzos ya se observaba en el análisis que hacíamos en 2015, lo cual es manifestación del interés que cada uno pone y ha puesto en el futuro de cultural de Valladolid y que califica el compromiso que se tiene respecto a los ciudadanos a gobernar.

No me quiero extender en un análisis concreto de las propuestas culturales, salvo para hablar un poco sobre museos. La verdad es que no hay demasiadas sugerencias sobre museos en los programas, más allá de generalizaciones y menciones a estas instituciones, además de alguna vuelta a proposiciones antiguas. De este modo vemos cómo el PSOE da una vuelta al Museo Patio Herreriano al quererlo conectar con grandes museos europeos, después de haber propuesto que fuera subsede del Reina Sofía, en una mención que no tiene mucho de concreta y que habría que contrastar con el proyecto del actual director. En este aspecto, no seríamos justos si no recordáramos aquí ciertas fricciones que sucedieron con la gestión de este museo. También apuesta el PSOE por un impulso al Museo de la Ciencia, algo necesario para un centro que no ha sido demasiado favorecido por las administraciones y que sin embargo es, gracias a su propio esfuerzo, uno de los referentes de la divulgación científica en Castilla y León. Es preciso recodar, asimismo, que esto ya se decía en 2015 y si bien no tenemos elementos de juicio para valorar si se ha efectuado, las sensaciones abogan por que sí se ha producido. Finaliza este partido con la aspiración de crear un Museo Nacional Interactivo y Digital de Cine, pero es una simple intención de negociar con el Ministerio de Cultura y la Academia de Cine que no especifica ni sede, ni colección, ni misión, ni financiación. Vamos, los cuatro pilares sobre los que se construye un museo.

Por su parte, como hemos indicado, VTLP y Ciudadanos hablan genéricamente de potenciar la coordinación de museos, la creación de grupos de trabajo, la captación de públicos y la mejora en su oferta cultural. Me sorprende algo la sencillez de la propuesta de VTLP para los museos y no tanto la de Ciudadanos, aunque al menos los tienen en cuenta muy a diferencia del PP que ni los menciona en su programa y que solamente los contempla en otra referencia que parece querer corregir su parquedad inicial: sin embargo, aquí la única actuación de enjundia se refiere a una medida oportunista para mencionar una instalación que nunca ha sido, y que probablemente nunca pueda ser, un museo. No debemos dejar pasar, tampoco, su idea de crear un Museo Nacional del Cine interactivo que remeda un desatinado corta y pega de lo que ya había formulado el PSOE.

Recomiendo que cada uno de ustedes se tome la molestia de leer los programas. A partir de aquí, saquen sus propias conclusiones y disfruten lo que van a votar.

jueves, 21 de mayo de 2015

Nowhere to run to, baby. Nowhere to hide.


El otro día me asaltó el afán de cotejar los programas electorales relativos a cultura que ofrecen los partidos políticos más importantes que se presentan en Castilla y León y en Valladolid. Ya ven, acostumbrado a votar muchos años por afinidades, odios y sentimientos viscerales parecidos, esta vez decidí comparar lo que cada partido ha propuesto en materia de cultura para los próximos cuatro años. Entiendo que, si ganan, su programa será la base de su acción de gobierno y que si solamente obtienen representación será el asiento de su labor de oposición. No se si el esfuerzo merece la pena, pero al menos servirá como agenda.

¿Creen que ha sido fácil? Pues no demasiado. En primer lugar hay que recabar los programas de cada uno, cosa que en tiempos de Internet podría parecer cosa de minutos. La verdad es que los partidos más tradicionalistas “tradicionales” lo tienen todo muy organizadito. El de mejor acceso es UPyD pues en su web autonómica y en la de la ciudad se encuentran los programas de manera muy rápida. Algo más dificilillo de encontrar ha sido el programa para Castilla y León de PP, PSOE e IU-CyL, y en el caso de las propuestas para Valladolid encontré el inconveniente de que para acceder al programa de los dos grandes partidos había que recurrir a páginas personalizadas para los candidatos (PP y PSOE) y que IU se presenta con Valladolid Toma la Palabra.

Por su parte, también me resultó complejo acceder al programa de PODEMOS: en el caso del programa regional porque hasta el día 14 de mayo no se publicó, y en el caso del programa vallisoletano porque no advertí que se presentan bajo el nombre de Sí se puede. Para acabar, CIUDADANOS: me ha costado un triunfo encontrar el programa deValladolid, lo hice en Facebook y gracias a un comentario como contestación a la queja de otra persona, y el programa autonómico no lo he podido encontrar a fecha de hoy, salvo una propuesta genérica. Como no se molestan en concretar he decidido no valorarla, si bien sigue las líneas generales del resto de partidos.

Lo más divertido fue usar las redes sociales para conseguir la información que no encontraba. Aún estoy esperando que me responda cierto amigo del PSOE al que pregunté por Facebook (si bien entiendo que tiene que estar muy ocupado) y que @PodemosCultura y @PodemoscyL me contesten: cierto es que @Podemos VLL me contestó en menos de 15 minutos y me enlazó sus programas. Bravo por ellos. La cuenta @CsCastillayLeon me contestó también rápidamente “gracias por el interés. Iremos presentando el programa por materias durante la campaña”, cosa que sorprende a 15 días de las elecciones. Volví a insistir el 18 de mayo y...

Así que la pregunta debe ser: ¿tanto os cuesta tener los documentos con fácil acceso, enlazarlos al primer minuto de campaña en vuestras cuentas en redes sociales y fijarlos en el encabezado?


 El siguiente paso fue masticar las propuestas de cada partido. La primera conclusión que saqué fue la de restringir mi análisis solamente a lo que se decía en los museos y a aquellas otras medidas que pudieran afectarles. Me quedo con ganas de hablar de algunas de las otras, pero el trabajo es ingente y hay cuestiones para las que no tengo criterio formado, por lo que prefiero no opinar. Solamente diré que los conceptos estrella son la bajada del IVA cultural, reclamar el 1% o 1’5% cultural y trasladar cuestiones de financiación a una futura regulación del mecenazgo (la eterna asignatura pendiente de los gobiernos de este país). También es un buen recurso el tema de favorecer la creación, a los creadores y a las políticas y a las industrias culturales en general y el de aumentar las sinergias (hágase uso del término o no), así como procurar la sostenibilidad y usar nuevas formas de financiación como el crowdfunding. Asimismo está claro que muchos pretenden revisar las fundaciones o eliminarlas. Todos los partidos abogan por aumentar la transparencia de cuentas y gestión, si bien el PP prefiere usar un sinónimo en “neolengua” con un delicioso “remoción de obstáculos y la garantía de la libertad de acceso y divulgación”.

La conclusión es que los partidos de siempre (PP, PSOE, IU-CyL) son versallescos, floridos y vacuos, y manejan conceptos antiguos. Además imprimen un sesgo liberal a la cultura pues la consideran más un recurso económico que un bien esencial. No digo que no la cultura no genere riqueza, pero tampoco que se primen el negocio y las cuentas de resultados. Quizá en esta concepción esté la mayoría de los problemas de los últimos años. También observo que sus propuestas y discursos, sobre todo en el PP, son planas y agotadas. Hace mucho que no se plantean la cuestión de la cultura y no manejan conceptos actuales, y que el PSOE debería echar un vistazo a su izquierda. En este sentido Valladolid Toma la Palabra tiene un programa más avanzado que IU-CyL (¿efecto provocado por EQUO?).

Y los partidos nuevos (Valladolid Toma la Palabra, PODEMOS / Sí se Puede) manejan criterios y conceptos más acordes con corrientes teóricas actuales como la Agenda 21, o los pactos por la cultura: participación, diversidad, polivalencia, identidad, fomento de la creatividad, cultura de proximidad, accesibilidad… Pero su problema es que son más inconcretos y se presiente en ellos una cierta falta de conocimiento de cómo funcionan las administraciones. Por ello su labor se adivina titánica en caso de que consigan representación.

Para finalizar y respecto a los programas de UPyD y CIUDADANOS, no merecen el menor comentario.

En definitiva os explicaré los programas con una analogía futbolística. El PP y PSOE son las viejas glorias que siguen jugando porque tiene contrato y no son fáciles de echar, además controlan el vestuario; solamente aspiran a un buen contrato en la liga de Qatar. IU-CyL es el típico jugador de equipo; juega siempre porque cumple, pero cada año es un poco más mayor. Valladolid Toma la Palabra y PODEMOS son los jugadores de la cantera, con buena técnica pero sin experiencia; están muy verdes y no les dan minutos. UPyD es el jugador que no renovará, quemado por las lesiones y por los jóvenes que le comen terreno; le espera el retiro. Y CIUDADANOS es el fichaje de invierno que no se sabe muy bien para qué vino y que tiene complicado jugar; quizá la próxima temporada. Perdonad el símil futbolero, pero ya sabéis que estoy embrutecido por el fútbol.

Las comparativas (la división en secciones es mía) y algunas de mis valoraciones (que figuran en rojo) en Cultura Castilla y León y en Cultura Valladolid.

Disfruten lo que van a votar.


PD. La boutade de Sí se Puede sobre el Museo del Motor me ha llegado al alma (a los foráneos les recuerdo que en Valladolid está la factoría de Renault). Si se llega a hacer quiero que a la entrada pongan el siguiente vídeo. Al menos bailaremos.



ACTUALIZACIÓN 24/06/2015

Después de un tiempo ha llegado a mis manos el programa autonómico de Ciudadanos para Castilla y León. Nada más que mencionar salvo la pretensión de consolidar la red de museos... Para consolidar algo primero tiene que funcionar.